2011: Los mejores discos pt.2 (15-1)

Para ver la primera parte de la lista (50-15) click aquí.

Para ver la lista de los mejores conciertos en México durante el año, click aquí. 

15. Watch the Throne – The Throne

Dos de las mentes más creativas del hip hop conjugaron sus talentos y entregaron Watch the Throne. Un juego de palabras entre ambos que termina por tomar un camino mucho más serio. Watch the Throne reivindica a la pareja de amigos, artistas y genios. Se podría hablar de un disco más orientado hacia el estilo de Kanye West, que sólo produce una canción en todo el disco: Otis, ya que  Jay-z no se involucró mucho en el proceso creativo, pero sí en las letras; es, en gran parte, un disco más Kanye, sin embargo, el equilibrio se descubre en esas peculiares rimas que sólo el neoyorkino sabe hacer.  Así se construye el Trono, aquél Trono lujoso que está creado exclusivamente para los miembros de la familia real. Sí, fue el disco más esperado del año. No hay necesidad de que vigilemos el Trono, sabemos que ellos lo ocuparán un tiempo más…

JR

14. Atlas Sound – Parallax

El proyecto alterno del frontman de Deerhunter ha dado frutos que van más alla de la simple creación sonora de sus otros trabajos. Es un caleidoscopio de sonidos que nunca termina. Canciones como Te Amo, entre otras, difíciles de digerir y con melodías complejas, llenas de arreglos de sintetizadores y la suave voz de Bradford Cox, conforman un disco enigmático que requiere de varias escuchas para lograr el pleno entendimiento de la obra.  Un acertijo, podría ser, en la carrera de Bradford, pero que simplifica un poco las cosas con ese sonido ambiental que le da mucho sabor al disco. Hablo, entonces, de un álbum maduro y a la vez complejo que significa una gran pauta en el camino musical de Bradford Cox.

13. Drake – Take Care

Drake compone un disco lleno de sutiles rimas y un r&b elegante conjugado con algunos beats de fácil digestión. Jamie XX produce Take Care, que se nota en canciones como I’ll Take Care of U debido al sampleo utilizado en ésta. La influencia del productor es muy evidente y, sin duda, se trata de una gran combinación. Las colaboraciones con artistas como Rihanna o The Weeknd, concluyen en un trabajo de exquisita calidad. Drake demuestra mucho talento y es que hace de este disco algo muy cálido y entretenido.

JR

12. tUnE-yArDs – w h o k i l l

Loops, loops y más loops. Pedales, pedales y más pedales. Una semi-batería y la talentosa Mervill Gabus. tUnE-yArDs es uno de los proyectos más cautivadores del año y es que ella es capaz de crear buenas armonías con muy pocos instrumentos. El sonido tribal perdura durante todo el disco y le suma puntos a la creatividad de la señorita Gabus. No sólo eso, Gabus, junto con su bajista Nate Brenner, recorren el camino de muchísimos géneros musicales: desde folk hasta afro-beat.  A veces con algunas rimas incluídas, la lírica envuelta en este trabajo es una crítica a la violencia y a la autoridad. w h o k i l l es un desafío a la música contemporánea, que implica una notable creatividad con una actitud imponente. Es un disco que se impone a la primera escucha y que merece ser escuchado la mayor cantidad de veces posibles.

JR

11. The Men – Leave Home

La banda de noise, The Men, construye una edificación de ruido sin precedentes. Se trata de un disco potente que, a su vez, incrementa de intensidad en cada canción. Leave Home es más que un montón de tipos haciendo ruido, es una mezcla de influencias hardcore que harían estallar el cerebro de cualquiera. Sin duda alguna, una gran recomendación para el que disfrute de una buena sesión de ruido y potencia.

JR

10. Radiohead – The King of Limbs

Un sonido aún más electrónico y raro que el acostumbrado. Un disco de Thom Yorke para Thom Yorke. The King of Limbs es un digno trabajo que destaca, sobretodo, por su autenticidad. Los ingleses demuestran que aún saben hacer música y es que TKOL se trata de un experimento creativo dirigido en un camino orientado hacia lo dubstep. El sencillo del vídeo, Lotus Flower, refleja la inestable situación de la banda. Aún así, con una tremenda calidad, carece de los riffs de Johny Greenwood. SIn importar lo anterior, las construcciones musicales, los puentes, los silencios y los sintetizadores están cuidadosamente bien planeados, y se nota. El baterista ejecuta una de las mejores composiciones de su carrera: una clara línea de percusiones de influencia jazzistica. Por esto y muchos otros detalles de producción, lírica y ejecución, The King of Limbs queda como un disco que va más allá del recuerdo…

JR

9. Panda Bear – Tomboy

Noah Lennox demostró la madurez que ha alcanzado a través de sus anteriores álbumes. Apadrinado por uno de los representantes más importantes de la neopsicodelia, Sonic Boom, quien produjo el álbum, Lennox deja atrás los samples y experimenta con nuevos caminos. Después del paradigmático Person Pitch, Lennox manifiesta una evolución tanto lírica como técnica. El implemento de nuevos sonidos, el uso nuevos instrumentos que había dejado a un lado, Tomboy nos desmuestra una solidez que pocos logran alcanzar.

ED

8. James Blake – James Blake

El productor debutó el año con su primer disco. Después de tres ep’s que ya habían generado expectativas en el 2010, Blake inició el año con un homónimo que demuestra un sonido mucho más amarrado y maduro. Con su homónimo así como con su más reciente EP “Enough Thunder” Blake parece moverse más a los campos más del art-pop que del Future Garage. Al igual que Justin Vernon se apartó de un género que al parecer limitaba su proceso creativo, el británico no deja atrás su sonido sino que lo experimenta. El camino, sin embargo, que abre Blake en su álbum es mucho más íntimo y apropiado.

ED

7. M83 – Hurry Up, We’re Dreaming

Es un disco increíblemente maduro que expone la mejor muestra del talento de Anthony Gonzalez. Desde las primeras canciones hasta el outro del álbum, Hurry Up We’re Dreaming no deja nada qué desear. En este álbum no faltan los tintes épicos que caracterizan al sonido dreampop de M83, canciones como Echoes of Mine que reflejan una simple línea de composición, pero exponen una sensación meramente ambiental que supera a cualquier experiencia vivida en los discos de M83. O canciones como Raconte Moi-une histoire que narran situaciones infantiles con un toque sutil, que sólo Anthony sabe hacer. Hurry Up, we’re dreaming es una experiencia única, un viaje a las montañas, una bocanada de aire fresco, una narración de la misma voz de Cortázar o un cuento de Jorge Luis Borges…

JR

6. Shabazz Palaces – Black Up

Black Up es más que un disco cualquiera. Es hip hop experimental, de sonidos digitales y una confusa mezcla de tribales con efectos de voces, sin embargo, sorprende su capacidad de innovar el género a su manera. Un álbum de tonos obscuros en los que destaca la incesante cantidad de melodías extrañas, pero que se escuchan perfectamente ajustadas para su ejecución. Se trata de un estilo prometedor que seguirá dando de qué hablar en los próximos años.

JR

5. Tim Hecker – Ravedeath, 1972

Con una serie de discos bajo su nombre y otros cuantos con el nombre de Jetone, el productor canadiense ha generado un sonido bastante interesante. Hecker proviene del Minimal Techno y se ha inclinado hacia el ambient drone. Ravedeath es un disco bastante sólido, el juego de sonidos generan precisamente lo que se proponen: hipnotizarte con loops modificados y reverbs imponentes. Un disco maduro que apuesta por un sonido que es difícil desarrollarlo con satisfacción hoy en día.

ED

4. Girls – Father, Son, Holy Ghost

Girls ha sido una de esas bandas que nos ha sorpendido más por su honestidad musical que por otra cosa. Christopher Owens nos ha entregado dos álbumes sólidos y un EP y a la fecha un single donde permea esta honestidad que busca un camino. Quizá por esta razón se le permita a Owens estar dentro de los grandes de la escena actual. La mitología de la vida de Owens está representada justo en su más reciente producción, un álbum hasta cierto punto oscuro donde la voz del compositor pareciera que llega hasta sus extremos. Girls nos demostró que no es sólo un grupo de adolescentes deprimidos queriendo ser Elvis Costello o Buddy Holly.

ED

3. Tom Waits – Bad as me

La obscura y aguardentosa voz de la leyenda Tom Waits regresó en el 2011 para recordarnos por qué él es una de las influencias más importantes de la música contemporánea. Bad as me se trata de un viaje musical que recorre todas las etapas del compositor y esto se refleja a través de sus letras. Sus obscuras, insanas y complejas letras que subrayan, sin duda, una admirable honestidad. Su música no es tan complicada, pero conforma un acertijo sin respuesta. Un verdadero poeta que usa su disco como papel para escribir. Tal vez, y no sería raro, lo interesante de Tom Waits no es lo que dice, sino cómo lo dice: canciones macabras, de letras macabras, pero tan valiosas como el oro. Es, sin duda, uno de los pocos sobrevivientes de la era de los poetas musicales y Bad as Me es la perfecta antología de aquella generación.

JR

2. Fleet Foxes – Helplesness Blues

Grown Ocean, canción que finaliza el disco, simplifica todo lo dicho anteriormente, es una muestra de por qué el género sigue vivo y debe sobrevivir, pues bandas como Fleet Foxes cumplen con lo prometido: una mejora indudable en la calidad, producción y composición de sus discos. Así, con el Helplessness Blues, la banda de Seattle nos incluye en un mundo cuya percepción se enfoca en los sentimientos más íntimos de aquel hombre que hace música con una simple guitarra, mejor dicho, nos dan algo en qué creer.

JR

Desde sus primeros lanzamientos, Robyn Pecknold y los Fleet Foxes demostraron tener una calidad y un gradual perfeccionamiento del sonido. Para su más reciente álbum, nos demuestran una maduración que se deja ver en cada segundo de éste. Por todo, Helplessness blues es un disco completísimo que requiere una y otra escucha.

ED

1. Bon Iver – Bon Iver

Hace un par de años, aquél acto sólo constaba de un talentoso hombre con su guitarra. Tiempo después, Bon Iver es toda una orquesta musical. Más de siete músicos le acompañan en escena y es que su nuevo trabajo es algo aún más importante. El disco homónimo es el perfecto ejemplo de madurez musical, lírica y escénica. Justin Vernon crea un álbum en el que todas las canciones enganchan de inmediato. El tenue sonoro de las baterías al ritmo de una banda de guerra, el ambiente musical que recorre nuestros oídos como si se tratara de alguna pieza clásica de Mahler y la incesante creatividad lírica de piezas como Holocene o Perth conforman al mejor disco del año. No hay más que decir, Bon Iver ya lo dijo todo…

JR

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Un Comentario

  1. Pingback: Observa: Girls – My Ma « La guía para desperdiciar tu tiempo.

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