2011: Los mejores libros

Texto por: Raúl Aguayo

10. Cuento Italiano del siglo XX, breve antología, un panorama luminoso de narrativa italiana, Editado por Guillermo Fernández. Dirección de literatura de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Aunque para la crítica los narradores italianos se encuentran en un plano de desconocimiento casi absoluto, siempre es gustoso encontrar ese tipo de erudición estilística que ofrece el cuento italiano del siglo XX. Esta antología condensa 16 autores emblemáticos nacidos entre 1867 y 1957, entre los cuales se encuentran Papini, Pirandello, Tozzi, Savinio, Calvino y Pavese. Una antología fundamental para acercarse a una literatura completamente inusual.

9. purrrrrrr de Abraham Uravic. Createspace.

Este libro llegó a mí en forma de manuscrito a través de una poeta chicana con la que tuve la fortuna de leer algunos poemas en los EE.UU., posteriormente conocí al autor y nos hicimos grandes amigos, y pasados cuatro meses, el poemario publicado de forma independiente ganó un lugar en los Indie Lit Awards. Además de mi cercanía con el editorialismo independiente, uno de los factores que me llevaron a identificarme, no sólo con el texto, sino con el poeta, fueron ciertas imágenes relacionadas a pasajes de Wallace Stevens y Robert Frost, con un tinte novedoso y desafiante digno de un renovador del lenguaje en nuestro siglo.

8. A Visit From the Goon Squad de Jennifer Egan. Alfred A. Knopf.

Si alguno camina, ya sea por un Barnes and Noble o una librería Gandhi, y observa detalladamente la portada de A Visit From the Goon Squad podrá notar su cercanía a un best-seller más, reseñado en la sección dominical del New York Times o, en menor forma, a alguna novela de Nick Hornby. Sin embargo, Jennifer Egan logra magníficamente trastornar la estructura narrativa con elementos de continuidad, y a la vez, de desconexión. En todo caso, si no la quieren leer, o no la quieren comprar, HBO prepara una adaptación a la televisión para el próximo año.

7. American Trilogy de Philip Roth, editado por Ross Miller. Library of America.

Desde el año 2005 la editorial de la biblioteca del congreso de los Estados Unidos prepara las obras completas del ya consagrado novelista, Philip Roth. En la séptima edición, lanzada éste año, se encuentran las obras más viscerales y honestas del autor: American Pastoral (1997), I Married a Communist (1998) y The Human Stain (2000). Las tres novelas critican de forma cruda el estilo de vida norteamericano en la segunda mitad del siglo XX, y son documentos ineludibles para entender el concepto de “nacionalismo” en el siglo XXI, no sólo en los EE.UU., sino en todos los países con un constructo idealista.

6. Los Living de Martín Caparrós. Anagrama.

El escritor argentino, ganador del premio Herralde de novela, no idealiza, imagina o busca una Argentina distinta a la que vivió, con turbulencias políticas y sociales e inestabilidades personales, consecuencia del sempiterno dolor latinoamericano. A diferencia de esto, la historia es una transgresión imaginativa que, en palabras del autor, busca “que el lector se quede con una sensación semejante a aquellos manjares que son dulces al entrar en la boca y amargos al acabar de tragarlos”.  Un diálogo humano entre la duda y la muerte.

5. The Sense of and Ending de Julian Barnes. Alfred A. Knopf.

Julian Barnes indudablemente es una leyenda en la narrativa británica, y más allá de eso, un escritor capaz de transgredir el espectro cognitivo de cualquier lector a través de su temática o estructura. En éste caso, la novela ganadora del Man Booker, administra un tratamiento en torno a la amistad, la muerte y el fracaso en la vida adulta. Existen momentos durante la novela en la que la historia es derivativa, pero no en un sentido negativo, sino como una propuesta “a la Jeffrey Eugenides”: el fluir psíquico de cada uno de los personajes es visible ante el lector gracias a esta experimentación. A mi parecer, se encuentra dentro de las mejores novelas de Barnes, en primer lugar debido a la complejidad de la historia, y en segundo, por la madurez en la voz narrativa del autor.

4. Ánima de Antonio Ortuño. Mondadori.

El seleccionado nacional para representarnos en la prestigiosa antología de los mejores narradores de habla hispana, editada por la revista británica Granta en el 2010, volvió éste año con su nóvela Ánima, una pieza fulminante de humor negro en torno a la vida dentro del pequeñísimo mundo cinematográfico. El tratamiento de los personajes es digno de Ortuño, y el espacio-tiempo de la historia, aunque no es muy novedoso en cuanto a técnica, en cierto grado adentra al lector en los mismos. Una gran novela en un país donde ya no se dan muchas.

3. Galaxy Limited Café de José Eugenio Sánchez. Almadía.

La presentación del libro dejó mucho qué desear: con la pretensión de “transgredir al género y al lector” y demás enunciados dignos del cliché literario-mexicano-joven, y por supuesto, la presencia de Amandititita, pensé en un principio que el libro de Sánchez sería sólo un pretexto para tomarme una cerveza de cortesía. Sin embargo, Galaxy Limited Café es una reivindicación de la poesía pop trasladada a nuestros días. Los poemas están cargados de crítica social y ruptura con las concepciones estilísticas pautadas por el establishment de la Poetry Foundation y Harold Bloom; además de todo lo anterior, y si usted no es adepto a la poesía, siempre es lindo apreciar los diseños de Almadía cortesía de Alejandro Magallanes.

2. A la vista de Daniel Sada. Anagrama

Hace más de un año tuve el placer de conocer un fragmento de la mente de Daniel Sada gracias a su novela Casi Nunca (ganadora del premio Herralde de novela), que inmediatamente se convirtió en un favorito personal. La obra de Sada, parafraseando al mismísimo Roberto Bolaño, evoca un barroquismo equiparable al de Lezama. Daniel Sada dejó un legado inconcluso para la posteridad de la prosa y poesía latinoamericana; A la vista no es una despedida, a diferencia del ambicioso 2666 de Bolaño, es una tragedia que expone las evidentes inseguridades del autor de una forma tan eficaz como compleja a través de una trama entretejida en el tiempo y espacio objetivos. “Yo siempre tengo ánimo de escribir. Una cosa es que pueda y otra que no”.

1. The Deleted World de Tomas Tranströmer. Ecco.

El poeta sueco, ganador del Nobel de literatura 2011, ha perdido su voz debido a una hemiplejía, sin embargo, la voz poética de Tranströmer acrecienta y permanece en las crueldades de un mundo que cree no necesitar la poesía. Debo confesar que previo a su nominación no conocía su obra, pero al igual que con Szymborska, ganadora del mismo galardón en 1996, la sorpresa fue grata. Tranströmer es un poeta absolutamente naturalista y de carácter local, con un tratamiento post-imagista semejante al del norteamericano Gary Snyder, buscando exponer a través de bellas imágenes, una realidad que se ha encontrado por años en el “ahí”, pero hemos descartado hasta convertirla en parte del inconsciente colectivo. The Deleted World es plenamente suspicaz y atrevido, dentro de las pautas marcadas por el mismo autor, lo que lo hace perfecto: el poeta crea y respeta sus propios límites.

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