Hoy en cartelera – Snowtown // Justin Kurzel // 2011 // Australia

Calificación: 8.4

El desierto del sur Australiano esconde tras su sequedad, un sin fin de historias bizarras y rarezas cotidianas y es ahí mismo donde un pedófilo inaugura una de los sucesos más escalofriantes y vociferados en la historia de la isla.

Estamos hablando de la Opera Prima de Justin Kurzel, un film silenciosamente histérico que narra la historia de John Bunting (Daniel Henshall), el Serial Killer Australiano por antonomasia y los crímenes de Snowtown, un pequeño pueblo más bien decadente no muy lejos de las periferias suburbanas de Adelaide donde se suscitaron una serie de doce infames asesinatos ejecutados por un grupo de individuos manipulados y torcidos bajo el mando de un hombre complejo, indescifrable, pero sobre todo, enfermo y traumatizado.

Después de haber sido maltratados sexualmente por la pareja de su madre, Jamie y sus hermanos atestiguan la llegada de John, un hombre barbado, carismático y lleno de energía que se instala junto con su equipo de inadaptados (y resentidos) sociales en su casa para combatir la pedofilia y los crímenes sexuales que vean la luz en su pequeño pueblo. Jamie, estando solo y desesperado y teniendo el poderoso deseo de escapar de su “vida” de violencia y desorientación, encuentra en John, el mártir que podría ocupar la imagen de figura paterna de la cual carece y que podría un día permitirle huir de la miseria. Entre más pasa el tiempo, más comienzan a verse como una verdadera familia mesocrática.

Sin embargo, el comportamiento de John va mutando, transmutando y transformándose para, sobre la marcha, mostrar un perfil explosivo y sádico que lleva a los chicos a la necesidad de obedecer las órdenes del hombre que ha tomado control de su casa y que comenzará a conducir una locura en la que todos estarán involucrados y que marcará la historia de Australia.

Plásticamente hablando, el largometraje es tratado de manera que permite al espectador formar parte de esta “familia”, manteniéndonos siempre al interior de los límites tangibles de los escenarios, dándonos la impresión de estar esquinados en una claustrofobia fatigante a causa del cuadro y de la relación que desarrollamos con respecto a los personajes, con los cuales intimamos muy bien gracias a una puesta en escena polifónica y una naturalidad exquisita en las actuaciones.

La cereza del pastel se la come Henshal, pues su actuación lo posiciona verdaderamente en un contexto de interioridad psicópata que logra perfectamente describir el semblante bicéfalo de Bunting a través de un guión violento y duro en el cual los insultos y la agresión tienen el aire de normales y la frialdad de las relaciones humanas se enfoca sobre un solo fin: La muerte de aquellos que no tienen el derecho de vivir.

Definitivamente un film violento y angustiante al cual vale la pena echarle un ojo, para permitirnos perseguir un re descubrimiento de la cinematografía australiana.

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