Reseña: James Blake en la capital

Texto por: Eduardo Díaz

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Alrededor de la década de los 50′s, John Cage y Karleinz Stockhausen estaba preocupado por el futuro de la nueva música. Cada uno por su parte, desarrollando múltiples tesis acerca de esto. Cage configuró su “música experimental” y Stockhauzen su “música intuitiva”. Hay una idea en la que estos dos se encuentran y es en la que basan toda la estructura de sus tesis y que va más o menos así: La nueva música ya no estará representada por sistemas fijos sino por estructuras libres. Es decir, el futuro de la nueva música está en la presentación.

James Blake tiene muy presente y es consciente de esta condición. Una de las cosas que me impresiona y me seguirá impresionando del talento de James Blake es que es de los pocos productores que se atreven, hoy en día, a dar una presentación orgánica. Con orgánica quiero decir es que al contrario de un Dj ordinario, Blake prefiere los pianos, la bateria y la guitarra para tocar algo que bien se podría tocar en una tornamesa. Esto demuestra dos cosas que además me hacen admirarlo aún más; por un lado, la maestría para convertir y adaptar canciones que no fueron planeadas en conjunto o al menos que dan la apariencia de ser así, en un trío que las desarrolla a la perfección; y por el otro lado, la humildad que refleja, siendo el Dj y el productor de música electrónica una de las figuras más egocentristas en el mundo moderno. La figura de James Blake contrasta radicalmente con la desafortunada y errática imagen musical que Skrillex (el némesis musical de Blake, representante más importante del creciente dubstep americano) representa, un músico que por sobretodo exhalta su ego más que las formas musicales que pretende expresar. Blake, por su lado, es un músico discreto, elegante y preciso. Esto no sólo se demuestra porque cada uno de los integrantes del conjunto desarrolla un papel esencial en la presentación. Así, James Blake no es el protagonista en ningún momento (salvo cuando se echó el cover de Joni Mitchell, y nótese que es un cover) como se esperaría en una presentación de Luis Miguel y sus 400 músicos en la que, una vez más, el ego es lo importante y no la música.

La presentación de James Blake en el auditorio Blackberry fue experimental, intuitiva y monótona en el mejor sentido de la palabra. A pesar a la gente que no paraba de hablar, el bajo profundo de Blake logró opacar el barullo de la gente que sólo estaba ahí para precopear antes de irse a Rhodesia. Una presentación sumamente lograda y un recinto que resultó ser el perfecto. Teniendo frescos a McCartney, Radiohead o Bob Dylan, James Blake me parece uno de las presentaciones más relevantes que la Ciudad de México ha visto en el 2012.

Les dejo acá el setlist:

    1. Unluck
    2. Tep and the Logic
    3. I Never Learnt to Share
    4. Lindisfarne I
    5. Lindisfarne II
    6. To Care (Like You)
    7. CMYK
    8. Limit to Your Love
    9. Klavierwerke
    10. Once We All Agree
    11. The Wilhelm ScreamENCORE:1. Anti-war Dub2. A case of you
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Acerca de lalodiazvalerio

Música y esas cosas de gente aburrida.

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